La Empresa Familiar tiene ventajas evidentes que nacen de los valores esenciales de la familia pero también poseen trampas peligrosas que tienen su origen en la confusión de la dirección estratégica de una empresa con la vida familiar.
Las familias se ven a sí mismas como entes informales y libres, lo que hace que su respuesta inicial a la sugerencia de crear un protocolo familiar sea verlo como algo absolutamente innecesario.
En muchos casos, esta "informalidad" da resultado y la empresa sigue adelante durante un tiempo. Sin embargo, a medida que una familia va creciendo con el paso de las generaciones y sus ramificaciones cada vez tienen menos puntos de contacto, se hace necesario dotarla de un gobierno que establezca las estructuras que controlarán las operaciones financieras y de negocios de sus miembros y que asegure que cada miembro recibe un trato justo. Un protocolo familiar expresa la voluntad de la familia para las generaciones futuras. Más importante aún, crea una base sobre la que mantener la confianza en el seno familiar y que guiará la distribución de recursos. También les da a los miembros de la familia la seguridad de saber qué pueden esperar del negocio, así como la manera en que pueden participar en él y continuar sacando provecho del mismo. A pesar de que puede dejar cosas sin especificar, como quién podrá entrar en el negocio o quién lo va a liderar, el documento marca las líneas para tomar estas decisiones.
La mayoría de los conflictos en las empresas familiares son previsibles; a pesar de que no sabemos cuándo sucederán, sabemos que sucederán tarde o temprano. Los conflictos que tienen lugar con más frecuencia se enmarcan en preguntas tales como ¿Qué hijo se quedará con la empresa?, ¿Quién recibirá los beneficios de los bienes familiares?, ¿Quién tendrá el control?, ¿Cómo puedo separarme de la familia? o ¿A qué me da derecho ser un accionista que no trabaja en la empresa?
Es por eso que surge el protocolo familiar como un método preventivo contra problemas futuros. Creando acuerdos vinculantes de gobierno se está estableciendo el marco en que tendrá lugar la sucesión, además de aportar criterios claros para la toma de decisiones y crear mecanismos de ayuda para la resolución de conflictos y desacuerdos antes de que sea demasiado tarde.
No existen protocolos generales, pues cada compañía tiene que elaborar el suyo propio. Es más, el protocolo no es más que una excusa para el inicio del proceso de diálogo entre los miembros de una familia empresaria que desean mejorar las relaciones entre la familia, la empresa y la propiedad. Lamentablemente, ningún consultor puede enviarle un modelo, pues los que se elaboran forman parte de la documentación privada de cada compañía y éstas las guardan celosamente.
El protocolo familiar ha de ser la conclusión que se obtenga tras un trabajo en la familia, en la empresa, y en la propiedad. Éste ha de ser un proceso con componentes jurídicos, económicos y empresariales, pero sobre todo, es un proceso de trabajo psicológico y emocional con la familia. De ahí que en este documento se incluyan aquellos aspectos que se consideran más generales y aquellas preguntas que pueden ayudar a encauzar los aspectos familiares, ya que suele ser el factor crítico que diferencia a las empresas de éxito del resto.
Otro punto importante a considerar es que la labor desarrollada en la elaboración del protocolo no termine con la obtención del mismo, es especialmente importante que exista un mantenimiento de la cohesión, armonía y comunicación familiar en función de las necesidades de la familia y de la empresa en el futuro.
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