jueves, 3 de febrero de 2011

Ley de Gresham, fundador de la Bolsa de Comercio de Londres

La  Ley de Gresham, bautizada así en honor de Sir Thomas Gresham,  fundador de  la Real
Bolsa de Comercio de Londres, captura una regularidad interesante en el uso del dinero. Esta  ley
señala que el dinero malo desplaza al dinero bueno y lo saca del mercado. Por ejemplo, en cierta
época en Tanzania se usó el ganado como dinero. Pronto las personas se dieron cuenta de que en
las transacciones sólo se usaban los animales más flacos y enfermos.

La razón era muy sencilla: los valores de los bienes y servicios se expresaban en número de
cabezas, sin distinguir entre ganado bueno y malo. Puesto que el ganado tiene un valor intrínseco
por la carne, leche, cuero y por servicios de transporte que presta, era más conveniente pagar con
ganado malo y conservar el bueno.

Algo  semejante  ha  ocurrido  también  en  países  que  han  tenido  sistemas  monetarios
“bimetálicos”. En China, por ejemplo, las monedas de oro y plata circulaban juntas a fines del siglo
XIX. Los precios de  los bienes y servicios se establecían en ambos metales, manteniéndose fija  la
tasa  de  conversión.  Pero  al mismo  tiempo,  el  oro  y  la  plata  se  transaban  independientemente
como mercancías. Cada vez que el precio relativo de estos metales en los mercados difería de sus
tasas de conversión como dinero, el dinero “bueno” desaparecía de circulación.

Por ejemplo, si una moneda de oro valía tres monedas de plata, pero una onza de oro no
monetario  (es decir, oro en forma distinta de dinero) podía usarse para adquirir cuatro onzas de
plata no mentaría, entonces  las monedas de oro desaparecían como dinero y circulaban  sólo  las
monedas de plata.
Por Sebastián Vignoli.

No hay comentarios:

Publicar un comentario