lunes, 27 de diciembre de 2010

¿ES POSIBLE MEDIR EL RETORNO EN CAPACITACIÓN?

 Toda capacitación tiene como destino alterar el modo en que las personas hacen las cosas. Esta condición inicial, convierte el acto de capacitar en una provocación al modelo tradicional que posee un grupo humano para entender las cosas.
            En este sentido, entiendo que el problema que nos ocupa es determinar cuales son los elementos que debe contemplar un modelo para medir el retorno de una inversión en capacitación, para lo cual es necesario considerar una serie de elementos que permitirán elaborar un método simple. De lo contrario, sólo se estaría realizando apreciaciones parciales que en definitiva encubrirían los principales factores que afectan el proceso de capacitación.

LA EVALUACIÓN
            Si entendemos que un proceso de capacitación no culmina con la evaluación de la calidad de los recursos dictados sino con la tasa de transformación de los comportamientos esperados en un determinado tiempo, llegamos a la conclusión de que cursos excelentes pueden no producir un buen resultado y también, aunque con menos frecuencia, puede darse lo contrario. El éxito o el fracaso de un proceso de cambio comportamental dependerá más de la contención y del refuerzo que reciba en las redes de conversaciones intraorganizacionales que de un acto puntual de enseñanza. Estas redes son intrínsecamente dependientes del grado de alineación y de articulación entre los elementos analizados: 1) la consistencia de la visión, 2) la calidad del diagnóstico, 3) la habilidad para realizar el diseño y la estrategia de inserción, 4) el plan de seguimiento para alentar la incorporación de los cambios a la actividad concreta.

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